miércoles, 22 de abril de 2015

Hadas Capitulo 1: La Melancolía de un Subdito

Tenía un recuerdo vago, algo que no encajaba bien en mi cabeza, la gente al mi alrededor se comportaba de manera obvia, pero en el fondo sentía que algo faltaba, algo que todos olvidamos hace muchos años quizás hablo de siglos ...

La vida siempre transcurre de manera lineal, de manera rutinaria, siempre vas de casa al trabajo, o a la escuela y regresas, conversas con amigos, y quizás te bañas y te vuelves a dormir, pero muy en fondo algo te dice que algo no esta bien, es como si te olvidamos algo importante. Mi subconsciente me habla a través de los sueños de un mundo que podría decirse fantástico, donde habían damas maravillosas que cantaban bailaban y admiraban a la naturaleza, ese mundo donde los humanos conviven en paz y en equilibrio con la tierra...

No se como de repente soñé con eso, o quizás si lo sabía pero no quería reconocerlo, la sociedad me impulsaba a seguir sus reglas, a mantenerme a seguir sus pensamientos sus formas de andar de caminar, de relacionarme, pero yo sabia que había alguien que pensaba diferente alguien que tenía un modo distinto de hacer las cosas, y era esa dama, la dama que una vez un amigo me regalo su vídeo y la vi, parecía un artista normal, pero mi corazón sabia que había algo mas...

La Dama de los Sueños


Al día siguiente decidí hacer la rutina de siempre ir al trabajo, y de nuevo me vino a la mente este pensamiento, las hadas, porque las hadas, porque la sociedad las mezclo con los pixies, es acaso querían eliminarla, destruir el equilibrio que existía en el mundo, en esos vagos recuerdos al almorzar, decidí tomar una siesta, me vino otro sueño, otra jugada del subconsciente, una dama de negro pasaba delante de mi, me miraba fijamente, mientras caminaba con elegancia, parecía que el mundo se detenía al su alrededor y me susurra al oído:

- Y Tu ahora si crees en las hadas?


En ese momento desperté de mi Siesta es cuando mi cerebro todo confundido me decía, estas loco, debes ser normal, Pero mi corazón le respondía a esa bella dama...

- Si mi señora, si creo en las hadas.

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